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Los 5 contratos que tu emprendimiento necesita

La mayoría de los conflictos legales de un emprendimiento no llegan por demandas sorpresivas: llegan por acuerdos que nunca se pusieron por escrito. Estos son los cinco contratos que evitan los problemas más frecuentes — y caros — de un negocio en crecimiento.

1. Contrato de servicios (o de venta) con tus clientes

Define qué entregás, cuándo, a qué precio y qué pasa si algo cambia: alcance, plazos de pago, límites de responsabilidad, propiedad de lo producido. Sin esto, cada malentendido con un cliente se resuelve por WhatsApp y de memoria — y el que pierde casi siempre es el que presta el servicio. Es el contrato con mejor retorno de inversión que existe.

2. Acuerdo de socios

Si emprendés con otras personas, este es el contrato más importante de todos. Regula lo que el estatuto no resuelve: qué pasa si un socio quiere irse o no trabaja lo acordado, cómo se valúan las participaciones, cómo se toman las decisiones difíciles, qué pasa con un socio que arranca otro proyecto. Los conflictos entre socios son la primera causa de muerte de emprendimientos que funcionaban bien — y casi todos eran evitables con un buen acuerdo firmado a tiempo.

3. Acuerdo de confidencialidad (NDA)

Antes de compartir tu idea, tu lista de clientes o tus números con potenciales socios, inversores o proveedores, un NDA establece que esa información no puede usarse ni divulgarse. No es paranoia: es la herramienta que te permite negociar mostrando lo necesario sin regalar tu ventaja competitiva.

4. Términos y condiciones (si vendés online)

Si tenés e-commerce, app o plataforma, los términos y condiciones son tu contrato masivo con cada usuario: política de cambios y devoluciones, límites de responsabilidad, uso permitido, tratamiento de datos personales (obligatorio bajo la Ley 25.326). Además de protegerte, son exigidos por las normas de defensa del consumidor para operar correctamente.

5. Contratos con freelancers y proveedores

Dos riesgos concretos: primero, si un freelancer diseña tu logo, tu web o tu contenido sin cesión de derechos por escrito, la obra no es tuya — es del autor. Segundo, una relación mal encuadrada con un colaborador recurrente puede reclamarse después como laboral, con costos enormes. Un contrato correcto resuelve ambos.

¿Sirven las plantillas de internet?

Una plantilla genérica es mejor que nada, pero suele estar pensada para otro país, otro rubro u otro tamaño de empresa — y sus cláusulas críticas (responsabilidad, jurisdicción, rescisión) rara vez se ajustan a tu caso. El costo de adaptar un contrato profesionalmente es una fracción del costo del primer conflicto mal cubierto.

¿Tu negocio tiene estos contratos al día?

Reviso tu situación y armamos los contratos que tu emprendimiento realmente necesita, claros y pensados para tu operación.

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